martes, 24 de junio de 2025

ISRAEL VS IRÁN

 






Puntos para entender por qué estalló ahora esta tensión, y por qué deberías prestarle atención:

El 12 de junio, Israel lanzó un ataque contra Irán.
El 13 de junio, Irán respondió atacando objetivos israelíes.
Sí, esto es grave. Pero también tiene una historia larga, compleja y profundamente política.

Pero antes de que sigas leyendo: intentá leerlo sin prenociones ni prejuicios. Incluso si estás en contra de alguno de estos países, no significa que estés defendiendo al otro.

Por qué ahora?

Parece que Irán estaba a semanas de enriquecer uranio a nivel militar. Israel eligió atacar antes de ver una bomba en manos iraníes.

Traducción estratégica: Israel prefiere pagar el costo militar y político de un ataque ahora... que vivir bajo la sombra de una bomba nuclear iraní mañana.

Y por qué Irán respondió?

Y cómo iba a no hacerlo, señores? Es cuestión de orgullo. En el juego geopolítico, responder es reafirmar soberanía, demostrar que hay 🥚🥚 y evitar que otros (EE.UU, Arabia Saudita) puedan bardear creyendo que no hay consecuencias.

Pero.. la raíz del conflicto, es sólo nuclear? Pues claro que no:

Israel e Irán compiten por hegemonía regional. Irán quiere ser el centro del poder chiíta y antioccidental del mundo islámico. Israel quiere mantener su superioridad tecnológica y militar.

Ambos ven al otro como una piedra en el zapato, respecto a la visión del ordel de Medio Oriente.

Y si vemos más atrás..:


-Antes de 1979, Israel e Irán eran aliados estratégicos.

-Tras la Revolución Islámica, Irán rompió relaciones y comenzó a financiar movimientos armados antiisraelíes como, ni más ni menos, Hezbolá y Hamás.

-Desde entonces, Israel ha trabajado para frenar cualquier avance militar o nuclear iraní.

Es decir, este conflicto no es de ahora, tiene unos 45 años. No es nuevo, sólo se hizo más visible.


El miedo nuclear: real o exagerado?

Israel es la única potencia nuclear no declarada de la región. Tiene armas. Muchas. Pero no lo dice abiertamente. Irán, por su parte, insiste en que su programa es pacífico. Pero informes del OIEA muestran niveles de uranio enriquecido al 83,7%.

•El umbral para armas nucleares es 90%•


Las otras claves que explican este momento:

- Internamente, Netanyahu enfrenta crisis políticas. Un enemigo externo, unifica. Irán vive protestas sociales y tensiones internas. Reaccionar fortalece al régimen.
- Estados Unidos enfrenta tensiones internas también, inconformidades entre cercanos a Trump y su fallido intento de "paz" entre Gaza y Ucrania.
- El petróleo sube y las rutas de comercio están en riesgo.
- China y Rusia observan sin mover fichas, pero atentos.
Esta guerra no es sólo entre dos países. ES UN TABLERO DE PODER GLOBAL.

 



Y ahora qué puede pasar?

Opción 1: Escalada regional. Hezbolá, Siria, Yemen y el Golfo entran en juego.

Opción 2: Negociación indirecta vía terceros (Qatar, Turquía, Francia).

Opción 3: Guerra larga y asimétrica. Más ataques, menos declaraciones.


La tensión nuclear ha cruzado un umbral simbólico muy peligroso.

 

Por qué esta noticia SI te importa?

Porque afecta precios, mercados, rutas, recursos.
Porque habla del uso de poder.
Porque revela cómo el miedo puede justificar ataques.
Y porque en un mundo cada vez más interconectado, lo que pasa en Teherán o Tel Aviv puede repercutir tranquilamente en tu bolsillo o en tu voto.

LA GEOPOLÍTICA ES UN LENGUAJE DE PODER, NO DE MORAL. No se trata de buenos o malos, sino de intereses, percepciones y decisiones estratégicas.




martes, 25 de marzo de 2025

QUÉ ME VAN A HABLAR DE AMOR...!


                    


Hay algo que está claro: doscientos años de historia no nos han alcanzado hasta hoy para definirnos. Salvo que elijamos como definición la que dice que somos esencialmente contradictorios, nos sentimos de todas las maneras posibles. Somos honestos y deshonestos, alegres y tristes, solidarios y egoístas, trabajadores y chantas. En definitiva, argentinos hasta la médula.

Los argentinos nos referenciamos ante el mundo como seres pasionales, auténticos eufóricos nacionalistas. Pero de dónde viene todo ese ensalzamiento que llevamos como estandarte?


Sin duda estamos hechos de sangre tana. Los tanos son bastante así; calentones, expresivos, extrovertidos y territoriales. Esto se combina con un poco de sangre gallega. Los gallegos son hospitalarios, laburantes y bastante desconfiados. 

Y si a eso le sumamos el resultado de todo lo que tuvieron que pasar nuestros gauchos, los viejos, abuelos, bisabuelos, para defender estas tierras, el resultado es inevitable: somos protectores, más defensores de lo nuestro que de ninguna otra cosa. Somos enérgicos, cariñosos, laburantes, sanguíneos, pasionales y resilientes. Sobre todo resilientes. Porque si hay algo que sabemos hacer los argentinos es resurgir de entre las cenizas... 

Somos desconocidos entre nosotros y al mismo tiempo capaces de abrazarnos con el de al lado simplemente uniéndonos en un grito de gol. 

No nos hablen de lógica. La lógica implica razonamiento y mesura. Los argentinos somos hiperbólicos y desmesurados, vamos de un extremo a otro. Cuando discutimos no decimos: "no estoy de acuerdo", sino: "vos estás totalmente equivocado". 
 
Amamos tanto la contradicción que le decimos "bárbara" a una mujer linda; un erudito es un "bestia", cuando manifestamos cercanía decimos "boludo" cada dos palabras. Y si el afecto y confianza es mucho más grande, "sos un hijo de puta", entre sonrisas. Cuando alguien nos pide un favor no decimos simplemente "Si", sino "cómo no!!".. Somos el único pueblo del mundo que comienza sus frases con la palabra NO. Cuando alguien noss agradece, decimos: "NO, de nada" o "NO, por favor"... 
 
Los argentinos tenemos dos problemas para cada solución. Pero intuimos las soluciones a todo problema. Cualquier argentino dirá que sabe cómo se debe pagar la deuda externa, enderezar a los militares, aconsejar al resto de América latina, disminuir el hambre de Africa y enseñar economía en USA. 
 
Y es así.. nos gusta ser así. Los de afuera nos tildan de egocéntricos, pero a ellos les pregunto..: ustedes, se enorgullecen tanto de su país como nosotros? Cómo no vamos a sacar pecho si estamos cubiertos de gloria? 
 
Tenemos la valentía y el honor de San Martín y Belgrano, la pasión del Diego (que no hace falta ni apellidar, porque todos en el mundo sabemos quién es), la dedicación de Favaloro y Fangio. Nos representa Gardel, Piazzolla, Yupanqui y Charly García. La Negra Sosa, Ernesto Sábato y Cortázar. Somos hijos y nietos de madres y abuelas que se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria. Somos también padres de los pibes que fueron a Malvinas, ante el indulto y la obediencia de una ley. 
 
Mirá si no tendremos identidad... Mirá si no vamos a transpirar la camiseta en un Mundial de la misma forma que lo hacemos en la canchita del barrio... Mirá si no vamos a salir a las calles a festejar, así como también a reclamar, a defender nuestros derechos y a cambiar el rumbo de un país. No le tenemos miedo a nada. Ya nos castigaron, ya nos encerraron y nos torturaron, ya nos callaron. Ahora es tiempo de hablar, o mejor dicho, de no quedarse callado.
 
Yo no sé si está bien o mal.. pero somos esto, viejo. Cantamos, gritamos, nos abrazamos, lloramos de alegría y de tristeza, nos volvemos locos ante la injusticia, alentamos a morir, bancamos de inicio a fin, sin importar si se gana o se pierde. Somos el mate y el asado, somos el fútbol y la defensa. Somos la garra y la franqueza. Somos la cara de la pobreza y también de la riqueza. 

 

Como decía el gran Julio Sosa: "¡No, no me expliquen el amor! Que aunque tenga que aprender ¡Nadie sabe más que yo!"


 

 

Siempre del lado Osvaldo Bayer de la vida

“Me he propuesto no tener piedad con los despiadados. Mi falta de piedad con los asesinos, con los verdugos que actúan desde el poder, se reduce a descubrirlos, dejarlos desnudos ante la historia y la sociedad y reivindicar de alguna manera a los de abajo, a los que en todas las épocas salieron a la calle a dar sus gritos de protesta y fueron masacrados, tratados como delincuentes, torturados, robados, tirados en alguna fosa común.
La verdadera y única división entre los argentinos está entre los que aceptan y los que no aceptan negociar los crímenes de la represión y la corrupción.”


El periodista debe manejarse por la ética, cuidar la verdad y estar siempre del lado de los que sufren.

Podrán derribar monumentos. Pero no podrán con su memoria, su legado ni con su lucha (que es la nuestra). 






lunes, 24 de marzo de 2025

MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA. Que no se quede mi pueblo dormido...

Éste es el lema que nos convoca cada 24 de marzo y hoy, a cuarenta y nueve años de la recuperación de la Democracia, volveremos a expresarnos y seguir pidiendo que no se olvide, y sobre todo que se deje de ensuciar la historia.




¿Por qué MEMORIA?

Algunos afirman que los pueblos que no recuerdan su pasado están condenados a repetirlo, por lo que se cree que la memoria sería una suerte de salvaguarda o una necesidad para no caer en un círculo vicioso. Sin embargo, prefiero pensar que la memoria es un compromiso ético-político, aunque internarnos en sus sendas nos conmocione hasta el punto de querer olvidar.

Los pueblos debemos recordar nuestras tragedias del pasado, porque son esas heridas las que nos hacen ser lo que somos en el presente, nos dotan de identidad. Y el nuestro sí que es un pueblo lleno de cicatrices. Desde el genocidio y expoliación económica que significó la conquista, pasando por las guerras independentistas; luego, los fuertes enfrentamientos interinos, el cuasi exterminio de los pueblos originarios, las luchas obreras y de las mujeres y sus mártires; los golpes cívico-militares que conllevaron represión  y terrorismo de Estado; la Guerra de Malvinas, el corralito, y podemos seguir...

Y no basta con tan sólo recordar, porque el recuerdo es individual, pero, en cambio, la memoria es colectiva, de ahí que son los pueblos los que deben realizar ese ejercicio y éste sólo es posible cuando las generaciones poseedoras del pasado lo vamos transmitiendo a las nuevas. Por ello, justamente, es tan importante el rol que tiene la Educación Pública en este ejercicio de la memoria. La escuela ha sido la institución que el Estado moderno construyó no sólo para impartir conocimientos, sino también para transmitir aquellos valores éticos que nos constituyen como sociedad.

Por ello no claudicaremos ni tampoco renunciaremos jamás a ese compromiso.


¿Por qué VERDAD?

Lito Nebbia afirmaba que “si la historia la escriben los que ganan eso quiere decir que hay otra historia, la verdadera historia”.

Y esto nos introduce a un tema fundamental ¿qué es la verdad?, ¿quién tiene la verdad? La  historia y el pasado necesitan ser contados, relatados, pero los diferentes relatos responden a, también diferentes, intereses. Por eso, como bien sostiene Nebbia, no hay una sola historia. Y eso nos obliga a realizar un ejercicio crítico de la memoria, para poder reconocer qué intereses defendemos cuando nos apropiamos de un relato, lo tomamos como verdadero y lo reproducimos.

Y aquí también se trata de una opción ético-política: ¿hacemos nuestros aquellos intereses que defienden privilegios? ¿Hacemos nuestros aquellos intereses que defienden a élites económicas que sostienen un mundo con miles de millones de personas hambreadas, con guerras por recursos energéticos y con un futuro ambiental temerario? ¿Seguimos sosteniendo en nuestras escuelas el relato de la tradición histórica mitrista o, lo que es peor, las vaciamos de contenido histórico? O, en cambio, ¿optamos por la verdad que nos cuentan las víctimas? ¿optamos por la verdad que aún siguen buscando cientos de niñas y niños apropiados? ¿optamos por la verdad que, en un grito mudo, nos cuentan, y a la vez reclaman, cuerpos enterrados en fosas comunes?

Pero esta disyuntiva no sólo refiere al pasado, sino también al presente, un presente en el que “la verdad” es una mercancía que ofrecen en el mercado grandes empresas de medios de comunicación y redes sociales, dejándonos atrapados en una marea de noticias falsas.

Pero tengamos bien claro algo, esos otros relatos defienden los intereses económicos de grupos concentrados, nacionales y transnacionales, y siempre son contrarios a los del pueblo. En nuestra patria, fueron necesarios siempre estos golpes de Estado violentos, ilegales y asesinos para doblegar a las mayorías populares y así poder apropiarse de nuestras riquezas, las naturales y las producidas por el pueblo trabajador. En el presente, han modernizado sus tácticas y ya no recurren a la represión, al secuestro o la desaparición para imponer sus políticas, sino que son mucho más sutiles, pero no por ello menos peligrosas; hoy nos endeudan para esclavizarnos económicamente y nos bombardean con “sus verdades”, “sus relatos”, generando una aculturación, una apolitización tan grande, que termina conduciéndonos hacia el fracaso, cual flautista de Hammelin.

¿Por qué JUSTICIA?

La Justicia es la única reparación posible, porque, en principio, es la búsqueda de la verdad y, por lo tanto, es construcción de memoria. También es la garantía del bien común. Pero, fundamentalmente, es dar a cada uno lo que merece, es castigo a los culpables.

Lamentablemente, al igual que los relatos históricos y actuales, la justicia (y en este caso me refiero al Poder Judicial, no a la Justicia como concepto) también se encuentra atravesada por intereses que, en la mayor de las veces, son contrarios a los intereses populares (sólo basta recorrer las cárceles del mundo y comprobar la clase social  a la que pertenecen los reclusos).

Y así como nuestro país, en algún momento, fue un ejemplo mundial por haber realizado el Juicio a las Juntas Militares, también fue noticia cuando, en mayo del  2017, la Corte Suprema  falló a favor de aplicar el beneficio del 2 por 1 a represores y miembros de la última dictadura cívico-militar.

Y entonces ahí apareció el pueblo que, retomando y continuando con una larga tradición de participación popular y apropiación del espacio público, y manifestándose de manera masiva, impidió que semejante tropelía se cometa y que triunfe el olvido y la impunidad.

La Justicia, como valor ético, también es un ejercicio colectivo. La lucha y el reclamo populares son la única garantía para que el Poder Judicial cumpla su mandato constitucional.



Por eso es necesario seguir estando en las calles, seguir reclamando, seguir luchando, seguir exigiendo MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA.


Nunca más, alegato del fiscal Julio César Strassera:




Señores jueces: los padres de nuestra Patria, en la época en que realmente estaba en juego nuestro destino como Nación, nunca aceptaron utilizar métodos ilegales o clandestinos. Los primeros gobiernos patrios dictaron normas que resaltaban el valor y la dignidad del individuo. Por cierto que en aquellas tumultuosas épocas hubo que adoptar medidas extremas; repárese que la Junta de Gobierno de aquellas épocas tuvo que resolver, como uno de sus primeros actos, el fusilamiento de los máximos héroes de la resistencia a las invasiones inglesas, Santiago de Liniers y Martín de Álzaga.

 

La Junta, que sólo se estaba consolidando, tuvo que tomar así una decisión que podía acarrearle una gran oposición. Sin embargo, a nadie se le ocurrió simular que Liniers se fugaba o que había sido matado por un grupo de forajidos. La Junta asumió la responsabilidad y los hizo fusilar; los acusados no sólo facilitaron la desaparición o muerte clandestina de personas, como Hidalgo Solá o Elena Holmberg, que podían causarles una oposición interna, sino que, en lugar de condenar y fusilar como sus propias leyes lo establecían, a los jerarcas guerrilleros responsables de secuestros y muertes, los mataron clandestinamente, junto con otras miles de víctimas, cuando no los dejaron en libertad, con oscuros propósitos. (…)

En la proclama del 8 de setiembre de 1820 en el Perú, San Martín expresó: «Soldados del Ejército Libertador, no venís a hacer conquista, sino a libertar a los pueblos que han gemido. La ferocidad y la violencia son crímenes que no conocen los soldados de la libertad, y si contra todas mis esperanzas, algunos de los nuestros olvidasen esos deberes, declaro que serán inexorablemente castigados; todo el que robe o tome con violencia, será pasado por las armas… (…); todo exceso que ataque a la moral pública o a las costumbres del país, será castigado hasta con la vida. Soldados, toda la América contempla… (…) Desgraciado el que quebrante sus deberes y sirva de escándalo a sus compañeros de armas. Yo lo castigaré de un modo terrible».

(…) No sólo los ejemplos patrios nos enseñan que el Estado no puede adoptar métodos ilegales para resolver los problemas que se presentan en una sociedad. Ni las convenciones internacionales, ni la Constitución Nacional, ni la Iglesia, ni los autores internacionales lo aceptan. Por eso Massera tenía razón cuando le dijo a Timmerman que si el Papa se enteraba no les iba a permitir continuar haciendo lo que hacían. Juan Pablo II, el 6 de octubre de 1979, afirmó en la O.E.A.: “Si bien a veces pueden aplicarse medidas especiales para garantizar la seguridad de las personas, ellas nunca, jamás justifican un ataque a la dignidad inviolable de la persona humana y a los derechos que protegen su dignidad. Si cierta ideología y ciertas formas de interpretar la legítima preocupación por la seguridad nacional dieran como resultado el subyugar el Estado, al hombre y sus derechos y dignidad, ellas cesarían en la misma medida de ser humanas, serían imposible compaginarlas con un contenido cristiano”.

Castigo
Señores jueces, este proceso ha significado, para quienes hemos tenido el doloroso privilegio de conocerlo íntimamente, una suerte de descenso a zonas tenebrosas del alma humana, donde la miseria, la abyección y el horror registran profundidades difíciles de imaginar antes y de comprender después. Dante Alighieri, en La Divina Comedia, reservaba el séptimo círculo del infierno para los violentos, para todos aquellos que hicieran un daño a los demás mediante la fuerza. Y dentro de ese mismo recinto, sumergía en un río de sangre hirviente y nauseabunda a cierto género de condenados…

Yo no vengo ahora a propiciar tan tremenda condena para los procesados, si bien no puedo descartar que otro tribunal, de aún más elevada jerarquía que el presente, se haga oportunamente cargo de ello. Me limitaré pues a fundamentar brevemente la humana conveniencia y necesidad del castigo.

Por todo ello, señor presidente, este juicio y esta condena son importantes y necesarios para la Nación Argentina, que ha sido ofendida por crímenes atroces. Su propia atrocidad torna monstruosa la mera hipótesis de la impunidad. Salvo que la conciencia moral de los argentinos haya descendido a niveles tribales, nadie puede admitir que el secuestro, la tortura o el asesinato constituyan hechos políticos o contingencias del combate. Ahora que el pueblo argentino ha recuperado el gobierno y control de sus instituciones, yo asumo la responsabilidad de declarar en su nombre que el sadismo no es una ideología política ni una estrategia bélica, sino una perversión moral; a partir de este juicio y esta condena, el pueblo argentino recuperará su autoestima, su fe en los valores en base a los cuales se constituye la nación y su imagen internacional severamente dañada por los crímenes de la represión ilegal. Por todo ello, también este juicio y esta condena son importantes y necesarios para las fuerzas armadas de la Nación. Este proceso no ha sido celebrado contra ellas sino contra los responsables de su conducción en el período 1976/82. No son las Fuerzas Armadas las que están en el banquillo de los acusados, sino personas concretas y determinadas a las que se les endilgan  delitos concretos y determinados. No es el honor militar lo que aquí está en juego, sino, precisamente, la comisión de actos reñidos con el honor militar. Y, finalmente, no habrá de servir esta condena para infamar a las Fuerzas Armadas, sino para señalar y excluir a quienes la infamaron con su conducta. (…)

Las penas
Por todo ello, finalmente, este juicio, esta condena, son importantes y necesarios para las víctimas que reclaman y los sobrevivientes que merecen esta reparación (…)

Los argentinos hemos tratado de obtener la paz, fundándola en el olvido y fracasamos; ya hemos hablado de pasadas y frustradas amnistías. Hemos tratado de buscar la paz por vía de la violencia y del exterminio del adversario y fracasamos; me remito al período que acabamos de describir. A partir de este juicio y de la condena que propugno nos cabe la responsabilidad de fundar una paz basada no en el olvido, sino en la memoria, no en la violencia, sino en la justicia. Esta es nuestra oportunidad y quizá sea la última. Por estas consideraciones acuso a los aquí procesados por los delitos que han sido objeto de calificación y solicito que al fallar en definitiva se los condene a las siguientes penas:

Jorge Rafael Videla, reclusión perpetua, con la accesoria del art. 52 del Código Penal;
Emilio Eduardo Massera, reclusión perpetua, más la accesoria  del art. 52 del Código Penal;
Orlando Ramón Agosti, reclusión perpetua;
Roberto Eduardo Viola: reclusión perpetua;
Armando Lambruschini: reclusión perpetua;
Leopoldo Fortunato Galtieri: 15 años de prisión;
Omar Rubén Graffigna: 15 años de prisión;
Jorge Isaac Anaya: 12 años de prisión;
Basilio Lami Dozo: 10 años de prisión.

Para todos con accesorios legales y costas. Señores jueces: quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: ‘Nunca más’.

sábado, 22 de marzo de 2025

Los planes de Juan Domingo



Uno de los principales objetivos de Perón era lograr la independencia económica de Argentina, algo para lo que tomó diferentes medidas. El Primer Plan Quinquenal planteaba la necesidad de unificar las medidas que afectaban la exportación e importación. Es decir, pasar del viejo modelo agroexportador a una economía de base industrial. Para eso, es necesario expandir el mercado interno incorporando en el consumo a los sectores populares.

La iniciativa había nacido de José Figueroa, secretario Legal y Técnico de la Presidencia, presentada un 30 de septiembre de ese año y los campos estaban bien marcados y divididos en tres: gobernar el Estado, la Defensa Nacional y la Economía; generó acciones para potenciar sectores como la industria, interna y externa, comercio, obra pública y nuevas fábricas para abastecer a las fuerzas armadas junto a la nacionalización de áreas del transporte y las petrolíferas.

Se produjo la transformación del área productiva, industrias y desarrollo de maquinaria liviana, sectores del agro y de la ganadería, junto a la construcción de edificios para la función estatal y de enseñanza media y superior.

La creación del Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio fue una inteligente fuente de financiamiento para llevar adelante las nuevas iniciativas y así se pasó a otra gran promesa de Perón: nacionalización de servicios públicos. La Empresa Nacional de Energía, Yacimientos Carboníferos Fiscales, Gas del Estado, se sumaron a los ferrocarriles, la telefonía, los seguros y los silos.


El aumento de mano de obra, producto de la inmigración interna, también permitió un crecimiento de mano de obra disponible que junto a la creación de las escuelas técnicas con egresados en artes y oficios, alimentaron el caudal de puestos de trabajo que las nuevas industrias ya requerían, desde el modelo de sustitución de importación durante la Segunda Guerra, y ese volumen de nuevos obreros y obreras llevaron el lema de justicia social a sus pares que lo replicaron y multiplicaron.

La construcción de vivienda social, hospitales y centros de albergue para niños y mayores en situación de riesgo también fueron parte de este Plan que sumó la creación de la Fundación Eva Perón a sus obras públicas con su imponente edificio que fuera, posteriormente, donado para ser la sede de la actual CGT.

La legislación laboral también permitió el acceso a nuevos bienes de consumo que desarrolló nuevas industrias como las del confort y la automotriz, beneficiada por las obras públicas en caminos y obras de infraestructura como puentes, entre otras.

La aspiración del Movimiento Justicialista fue desde sus albores la soberanía política, la independencia económica y la justicia social, y el Primer Plan Quinquenal las integra desde el primero y hasta su última línea. El crecimiento económico de esos primeros llevaron al Perón a ser reelecto en 1955 y a diseñar un Segundo Plan Quinquenal:




El plan se estructura en las siguientes secciones:

1. Acción social: organización del pueblo, trabajo, previsión, educación, cultura, investigaciones científicas y técnicas, salud pública, vivienda y turismo.

Acción económica: acción agraria, acción forestal, minería, combustibles, hidráulica, energía eléctrica, régimen de empresas e industria.

Comercio y finanzas: comercio exterior, comercio interno, política crediticia, política monetaria y política impositiva.

Servicios y trabajos públicos: transportes, vialidad, puertos, comunicaciones, obras y servicios públicos.

Planes militares y planes complementarios: racionalización administrativa, legislación general, inversiones del estado y planes militares.

1. Acción social: Organización del pueblo

El objetivo fundamental era la conformación de la unidad del pueblo argentino sobre las bases y principios de la constitución. A su vez establece una serie de objetivos generales:

- Libertad de organización: las organizaciones sociales, políticas y económicas serán respetadas por el estado. El estado auspiciará el desarrollo de organizaciones sindicales, económicas, políticas y sociales.

- Conducción del país: el gobierno es responsable de la conducción social, económica y política del país.

- Capital humano: las políticas habrán de tener como objetivo general lograr un alto nivel de vida material y espiritual para el capital humano que compone la comunidad.

- Familia: será objeto de preferente atención por el estado que habrá de protegerla.

- Función social de la mujer: el estado dará especial atención a la mujer a fin de posibilitar el desarrollo de sus aptitudes vocacionales y favorecer la participación activa de la mujer en la vida social, económica y política de la nación. 

- Dinámica de la población: el crecimiento migratorio será favorecido y encauzado hacia las zonas y actividad que más convengan al país. El estado promoverá el desarrollo de las regiones infrapobladas, en especial de la Patagonia.

- Protección del aborigen: la población indígena será protegida por el estado.


2. Acción económica:

Los objetivos de este capítulo del plan son:​

- Uso y propiedad de la tierra: la tierra tiene una función social y el estado promoverá el acceso a su propiedad a quienes la trabajan.

- Mecanización agrícola: el estado incrementará la mecanización. La industria nacional debe proveer todo los equipos que el agro necesite.

- Investigaciones agropecuarias: con el fin de solucionar problemas regionales de la producción agropecuaria.

- Comercio exterior: quedó a cargo del Estado las tareas de venta de los saldos exportables de la producción nacional y de compra de los combustibles, materias primas y bienes de capital que requiriera el desarrollo agropecuario, industrial y minero del país. El Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (I.A.P.I.) compraba las cosechas a un precio mayor que el internacional y subsidiaba al campo además de comprarle sus productos para exportarlos.

 

3. Empresas e industria 


Los objetivos eran: 

- Fomento industrial: el estado dispondrá recursos para el desarrollo de la industria y estimulara la inversión privada.

- Zonificación y descentralización: teniendo en cuenta el interés de la nación, el fomento de economías nacionales y la defensa nacional

- Racionalización: para lograr una producción de alta calidad y bajo costo

- Industrias del estado: el estado implementará industrias cuando sun incumbencia exceda las posibilidades de la industria privada o carezcan de interés, o en caso de tratarse de industrias esenciales para la nación.

Las ramas industriales privilegiadas en esta segunda etapa del proceso de sustitución de importaciones, del segundo plan quinquenal fueron la automotriz, la petrolera y petroquímica, la química, la metalúrgica y la de maquinarias eléctricas y no eléctricas, orientadas a ser industrias de base para el país. Las inversiones se orientaron hacia el aprovechamiento de las posibilidades que ofrecía un mercado interno protegido.El sector agropecuario se modernizó: a partir del desarrollo de la industria siderúrgica y petroquímica, se impulsó la tecnificación y la provisión de fertilizantes, plaguicidas y maquinarias, de forma que se hizo incrementar la producción y productividad agropecuaria.​

4. Comercio y finanzas

- Comercio exterior: Como vimos recién, el plan estipulaba que el comercio exterior fuera conducido por el estado y ejecutado por organizaciones económicas y sociales y por empresas privadas. Se buscaba propiciar el ingreso de divisas mediante el aumento de las exportaciones. 
El Estado debía encarar las tratativas con las naciones latinoamericanas teniendo en cuenta la necesidad de complementación entre las economías nacionales y de defensa conjunta de sus intereses. Asimismo, en el conjunto de relaciones comerciales con países de la misma región y de otras y ante los organismos económicos internacionales, el Estado debía defender los siguientes principios: las relaciones económicas internacionales sólo podían realizarse plenamente entre naciones libres; el comercio internacional debía contribuir a la independencia económica dentro del marco de la cooperación. El desarrollo de los países económicamente menos evolucionados debía lograrse mediante la industrialización progresiva, en términos de intercambio equitativos y condiciones de menor vulnerabilidad externa; el comercio internacional debía realizarse mediante la aceptación generalizada de la paridad entre precios de artículos manufacturas y materias primas; la adopción de una política anticíclica universal y permanente preservaría a las naciones menos desarrolladas de las tendencias depresivas que podían generarse en las economías desarrolladas; debían condenarse las medidas discriminatorias que amenazaran la estabilidad, el desarrollo y la independencia económica de los países; se debía propender a que los fines, estructura y decisiones de las organizaciones económicas internacionales se adecuaran a los principios y objetivos fundamentales que planteaba el plan.

 - Comercio interior: El estado buscaba garantizar la defensa de los intereses de los consumidores a la vez que garantizar márgenes adecuados de utilidad a los productores. Se propiciarían las cooperativas y se reprimirían los monopolios.

 - Política crediticia: El estado se propone distribuir el crédito según la necesidad y la distribución geográfica. Un eje importante eran los créditos hipotecarios, para que los inquilinos de las ciudades pudieran acceder a su propia vivienda y los arrendatarios rurales se convirtieran en propietarios.

- Política monetaria: La política monetaria debía apuntar a mantener el valor de la moneda, mantener la producción y el consumo y la moderación de movimientos cíclicos.

- Política impositiva: La distribución de la carga fiscal debe realizarse sobre los criterios de equidad y proporcionalidad. Los cambios impositivos deben tener relación con la renta nacional, a fin de no desalentar la actividad económica. Se buscaba una racionalización administrativa, consistente en simplificar y unificar tributos, disminuir costos administrativos y evitar la evasión fiscal.

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Para concluir..: En la Argentina persisten dos modelos económicos de acumulación y de distribución de la riqueza, uno, basado en el trabajo y la producción nacional de matriz diversificada que impulsa la industrialización. Ese modelo denostado como “populista” rigió desde 1945 a 1974, pese a gobiernos de distintos signos y fue el sostén de una economía en crecimiento con mejoras en la distribución del ingreso, a la vez, determinante del modo de relaciones comerciales internacionales.

En cambio, la propuesta neoliberal, con todas sus variantes, no tuvo (ni tendrá, si es fiel a sus principios) un proyecto nacional, ya que los precios de los factores de la producción los determina el mercado, eufemismo que esconde la decisión de los grandes operadores nacionales e internacionales en un país que produce bienes y servicios, que tiene serios atrasos tecnológicos y déficit estructurales, y que no puede competir sin el apoyo y direccionamiento del Estado. Es así en la gran mayoría de su producción -salvo aquellas que gocen de tener la tierra más fértil del mundo, donde más toneladas se producen por hectáreas de soja o de determinados minerales, más algunos enclaves industriales como puede ser la producción de trépanos para perforar pozos, algunos segmentos de la industria automotriz o del laminado de acero o de aluminio-, pero aún así con la necesidad de contar con energía subsidiada para su realización.

La lógica imperante en el modelo pro mercado es la búsqueda y apropiación inmediata de la ganancia a como dé lugar, sin plantearse la situación de mediano y largo plazo, como si el mercado pudiera configurar el presente y ese presente el futuro. Se construye una sociedad a partir de la tasa de ganancia, que es la que permite en ese modelo comparar las inversiones, esto es, se invierte en aquello que genera más ganancia, de esa manera se puede optar por producir “caramelos en lugar de acero” y también si otras economías generan mayor tasa de beneficio, emigrar hacia ellas.

En ese marco, son diametralmente distintas las funciones de un Estado en una economía que en otra.  En la primera es imprescindible el rol planificador, orientador y regulador del Estado. Desde el punto de vista económico, para esa visión de la economía, la principal función del Estado es regular, establecer las “reglas de juego”, qué es lícito y qué es ilícito, qué es “blanco” y qué es “negro”.  En el modelo neoliberal, el Estado debe evitar intervenir y de hacerlo, que sea sólo en forma circunstancial ante ciertos “defectos” del mercado (que no son otra cosa que el ámbito donde se juntan oferentes y demandantes de un mismo bien o servicio), donde no se toman en cuenta las relaciones de fuerza dispares que puede haber  entre sus operadores.

El modelo neoliberal hace que el Estado ausente desorganice a la sociedad, la apropiación de lo que se produce y de los recursos comunes de la sociedad, porque el Estado es, además de las instituciones, una relación entre las personas, es una manera de vincularnos cotidianamente en torno a cosas que nos involucran a todos: la vialidad, la educación, el intercambio de productos, la sanidad, el respeto, los procedimientos lógicos y los procedimientos morales.

Pero estamos hablando de economía y de un país latinoamericano como el nuestro, donde sabemos -o deberíamos saber- que para nosotros va a imperar la lógica de mercado, en la que los capitales internacionales buscan cuñas donde reproducir rápida y fuertemente su acervo, sin interesarle la consistencia y sustentabilidad de los mismos. Su política va a ser extractivista (petróleo, gas, minerales) y aprovechar la ventaja comparativa de las tierras fértiles, a la par que se utiliza el endeudamiento para que la economía Argentina se subordine a esas políticas.

Pero el mayor endeudamiento hará que más temprano que tarde que recomience nuevamente la compra de divisas, a lo que el BCRA tiene como única defensa otra vuelta de suba de la tasa de interés, con lo que la situación se torna insostenible, lo cual, sumado al descontento popular, augurará nuevas y más profundas crisis que se irán repitiendo sistemáticamente mientras cae la producción y se incrementa el desempleo.

Porque, puesto que los hombres avanzan casi siempre por los caminos que otros han trazado y proceden en sus acciones imitando lo que otros han hecho, y puesto que es imposible mantener exactamente el mismo camino y alcanzar el mismo grado de virtud de aquellos a los que imitas, un hombre prudente debe tomar siempre los caminos que han seguido los grandes hombres e imitar a los que han sido más ilustres, para que, si sus capacidades no llegan a igualarlos, por lo menos se le parezcan un poco”- Maquiavelo, “El Príncipe”.

Proteccionismo, librecambio y economías regionales. El comercio exterior en épocas de Rosas.


Obviamente, a cada ideología política le corresponde un programa económico. Esto fue antes y es ahora.
Desde sus orígenes, la aduana porteña ahogó el crecimiento económico del Litoral, Centro, Cuyo y el Noroeste de lo que hoy es nuestro país.
Durante el largo gobierno de Rosas, pero particularmente en su segunda etapa, se dictó una nueva Ley de Aduana, que, si bien favoreció los intereses de los ganaderos pampeanos (a quienes él representaba), también permitió que las alicaídas “economías regionales” (como les gusta decir al periodismo especializado), mejoraran su presente. 


Tiempo después, otro giro político le hizo decir a un legislador de la gran ciudad, "...si no se sacan los aranceles a las telas inglesas, Buenos Aires se vería invadido de ponchos cordobeses” (como si eso fuera una calamidad).
Así somos…
No es novedad para un argentino, o al menos no debería serlo, que desde el descubrimiento del Rio de La Plata, hasta prácticamente nuestros días, el centralismo de Buenos Aires ahogó el desarrollo artesanal e industrial del interior, fundamentalmente a través de la Aduana, institución tan querida por los porteños y tan odiada por las “economías regionales” de la época.

Buenos Aires siempre usó la aduana como fuente de recursos, no solo para propio beneficio, sino para imponer su voluntad sobre las provincias, a las que despectivamente, y según palabras de Mitre, se las llamaba “los trece ranchos”.
Así se vio el interior sumergido en la miseria y destruidas sus industrias (ponchos, azúcar, vinos, barcos, carretas, etc.), y mientras buen poncho cordobés o catamarqueño costaba en la Confederación $ 7, entraban ponchos, confeccionados industrialmente en Inglaterra, por $ 3.

Recordemos que Juan Manuel de Rosas fue el 13º Gobernador de Buenos Aires con facultades extraordinarias entre 1829 y 1832, y luego fue el 17º Gobernador que agregaba, a las facultades extraordinarias, la suma del poder público, desde 1835 hasta su derrota en la Batalla de Caseros en 1852.
Durante el régimen rosista (que duró más de 20 años), a pesar de los bloqueos y la guerra, prosperaron los negocios pampeanos: el comercio continuó creciendo, el volumen de las exportaciones de carne, cuero y sebo aumentó, y la lana cobró importancia.
La economía del país (basada en la industria ganadera y en una incipiente agricultura), favoreció a Buenos Aires, cuya relativa prosperidad se basaba en dos factores esenciales: El cierre de los ríos Paraná y Uruguay a la navegación extranjera (medida que favoreció al puerto único a donde iban a parar todos los productos) y el estrago del litoral y del interior causado por las guerras civiles de las que fueron escenario. El litoral reclama. La economía proteccionista de Rosas sólo consiguió amparar a Buenos Aires, y en parte a las provincias del Litoral. Los caudillos del Litoral pretendían comerciar sus productos por vía fluvial del Paraná y Uruguay, sin intervención del puerto de Buenos Aires… pero no la tuvieron fácil.

En 1830 había ocurrido el debate entre la Buenos Aires de Rosas y la Corrientes del cuatro veces Gobernador, Pedro Ferré, sobre proteccionismo o librecambio en las reuniones previas al Pacto Federal que pretendía oponerse al dominio del General José María Paz en el interior.

En un folleto de 1832, anónimo, pero con el estilo de Ferré (que ya desconfiaba del federalismo de Rosas), se atacaba la campaña librecambista del periódico “Lucero” con estas sensatas palabras:

"...No puede ser que la benemérita Buenos Aires, cargada de laureles, hubiera derramado su sangre y sacrificado su fortuna para convertirse perpetuamente en un país consumidor de los productos manufacturados del mundo, porque esta posición es muy baja y no corresponde a la grandeza que la naturaleza le ha destinado.
No puede ser que argentino alguno oiga sin irritación el proyecto de conspirar a que la nación, en la edad sucesiva de las generaciones, no sea más que una factoría que perteneciendo a todas las naciones del mundo, sea para ella misma un estado nulo, sin vigor y sin gloria propias...".

La libre introducción de mercaderías extranjeras, que regía desde 1809, había llevado a la quiebra a las actividades industriales del interior. Sus quejas fueron constantemente desatendidas por los Directores. Desde hacía algunos años, bajo el interinato de Viamonte, empezó en Buenos Aires un "tímido proteccionismo" recargándose del 2% al 10% las tarifas aduaneras a las importaciones.
Rosas durante su primer gobierno aumentó los aranceles a algunos productos importados para "proteger" ciertas industrias porteñas, como la fabricación de sombreros y las tahonas (molinos), de harina.

Se explicó en la Junta en 1831, que la protección a los sombrereros (por un gravamen de $12 por pieza extranjera), no se extendía a las demás industrias del vestido porque aquéllos eran los únicos que trabajaban con materia prima del país y empleaban obreros criollos.
La protección a los molineros, se hacía por una tarifa móvil a la importación de harinas extranjeras, que contemplaba a la vez los intereses del productor y las conveniencias del consumidor.
Cuando el precio del quintal era menor de $ 45, el arancel llegaría a $ 9, si el precio aumentaba el arancel disminuía a fin de no recargar el costo del pan de consumo. Muchos años más tarde esto se llamaría política de aranceles móviles.



Cambios en la política económica

En abril de 1835 asume nuevamente Rosas con la suma de poderes públicos. Por su orden, el ministro Roxas y Patrón sostuvo el librecambio. Durante su primer gobierno habían sido pocas las reformas a la ley arancelaria de la época de Rivadavia.
Rosas fue, en ese momento, el hombre de la Confederación y dueño virtual de sus destinos. Una de sus grandes condiciones (recalcada por Alberdi), es que "sabía escuchar" y rectificarse.
Rosas hizo estudiar a su Ministro de Hacienda una nueva Ley de Aduana que modificase radicalmente el régimen librecambista.
En uso de la suma de poderes la promulga con su firma y la somete a su aprobación que naturalmente obtiene. La nueva Ley de Aduana tenía un doble objetivo:


1. La defensa de las manufacturas criollas (perseguidas desde 1809).
2. El nacimiento de una riqueza agrícola (imposibilitada hasta ese momento por los bajos aranceles de los granos y harinas extranjeros).
En el mensaje del 31 de diciembre de 1835, Rosas, dando cuenta a la junta del dictado de la ley decía:

"Largo tiempo hacía que la agricultura y la naciente industria fabril del país se resentían de la falta de protección, y que la clase media de nuestra población, que por la cortedad de sus capitales no puede entrar en empleos de ganadería, carecía del gran estímulo al trabajo que producen las fundadas esperanzas de adquirir con él medios de descanso a la ancianidad y de momento a sus hijos".

“El gobierno ha tomado este asunto en consideración y notando que la agricultura e industria extranjeras impiden esas útiles esperanzas, sin que por ello reporten ventajas en la forma y calidad... ha publicado la ley de aduana que será sometida a vuestro examen por el ministro de Hacienda".

Una larga lista de productos se arancelaba, y a otros tantos se prohibía su importación, para proteger la industria de la Confederación y algunos intereses sectoriales.
Paradójicamente la papa, (una hortaliza de origen americano), prácticamente no se producía en el país, o no llegaba a Buenos Aires, y se importaba, gravándose con el 50 % por ser considerada “artículo de lujo” que podía sustituirse por otras hortalizas.
Las exportaciones se gravaban con el módico arancel del 4 %, no aplicado a las producciones que salieran en buques del país para estimular su construcción, salvo los cueros cuya gran demanda en Europa los hacía pasibles de un gravamen del 25 % que no pesaría sobre el productor criollo.

La ley no se limitaba a favorecer los intereses argentinos. Conforme a la política de solidaridad hispanoamericana, las producciones del Estado Oriental de Uruguay y Chile no eran consideradas extranjeras. Los productos chilenos fueron declarados exentos de todo impuesto.

Muy importante fue una institución crediticia fundamental en la historia de nuestro país, entre los años 1835 y 1852. Este Banco, denominado en un principio “de Descuentos”, transformado luego en “Nacional” y que a partir de 1836 fue conocido como “Casa de Moneda”.
La Casa de Moneda en 1838 continuó sus operaciones bancarias normales y agregó algunas que podríamos, casi calificar como de “crédito personal” al consentir en adelantar a sus empleados “mesadas” a devolver en cuotas deducidas del sueldo.
El año 1840 se inicia con una fuerte disponibilidad monetaria la que le hubiera permitido desarrollar una política de expansión de no influir, como influyó, una de las épocas más terribles que atravesara el país luego de la batalla de Cagancha (30 km al oeste de Montevideo), en que las fuerzas federales de Echagüe, enviadas por Rosas, fueron derrotadas por las de Fructuoso Rivera.


Hecha la ley hecha la trampa..

La evasión de impuestos se hacía descargando en Montevideo, Maldonado o Colonia las mercaderías traídas por los buques de ultramar, transbordándolas a embarcaciones de cabotaje que las introducían "como efectos de la tierra" libres de derechos.
Esto obligó a la emisión de un decreto que castigaba con un adicional del 25 % (además de los derechos que les correspondieran como efectos de ultramar), las mercaderías que se introdujesen "transbordadas o reembarcadas de cabos adentro" en los puertos del Estado Oriental.

La ley provincial tenía un objetivo nacional:
Buenos Aires abandonaba el librecambio que la favorecía internamente, y adoptaba el proteccionismo con un triple objetivo:
1. Terminar con los recelos del interior hacia el "puerto" consolidando la unión nacional.
2. Crear una riqueza industrial y agrícola argentina, en procura de su independencia económica.
3. Disminuir la vulnerabilidad del país a un bloqueo extranjero (como ocurriría si la entrada o salida de productos por Buenos Aires, fuese el fundamento de su vida económica.
Las provincias aplaudieron esta política.


Por otra parte, como la ley de aduana no fue un acto de egoísmo sino un cálculo generoso que se extiende a las demás provincias de la Confederación, también en ellas ha empezado a reportar su "benéfica influencia”.

¿Quién hacía qué?
Él crecimiento industrial fue considerable en tiempos de Rosas.
Córdoba fabricaba zapatos y elaboraba tejidos y se curtieron pieles de cabrito con tal perfección que debieron prohibirse en Francia por competir con la industria artesanal francesa.
Tucumán fue famosa por sus trabajos de ebanistería, carretas, tintes, tabacos, cultivo de algodón. La industria del azúcar (iniciada poco antes a título experimental), contaba en 1850 con trece ingenios que abastecían el consumo del interior y en parte el de Buenos Aires.
Salta hilaba algodón, fabricaba cigarros ''tarijeños" y en menor porcentaje harina y vinos
Catamarca y La Rioja producían algodón, tejidos, aceites, vinos y aguardiente
Mendoza y San Juan cultivaba vides que cubrían grandes extensiones, y en los talleres se hacían carretas y tejidos; tuvo excelente curtiembre, elaboración de frutas secas, y durante un tiempo fueron famosas las sederías mendocinas; siguió produciendo trigo y llevando harinas a Buenos Aires.
Santa Fe, principalmente ganadera, tuvo plantaciones de algodón, tejedurías, maderas, carbón de leña y construyó embarcaciones en sus calafaterías de ribera.
Corrientes, además de maderas, producía tabaco, azúcar, almidón y frutas cítricas.
Entre Ríos, producía cueros curtidos, postes de ñandubay y cal.

La protección aduanera, lejos de disminuir el tráfico internacional, consiguió aumentarlo, ya que la incipiente riqueza de las provincias interiores produjo un mayor consumo de productos europeos de lujo, principalmente franceses.
La expansión de la ganadería fue posible gracias a la ocupación de tierras en el sur de la provincia de Buenos Aires, donde se generalizaron las grandes estancias ganaderas como centros de población y producción.
La ocupación de tierras estuvo acompañada por la transferencia de tierras públicas al dominio privado, que generó una mayor concentración de la propiedad en pocas manos. La explotación ganadera no sufrió grandes cambios técnicos en la producción, pero se adaptó muy bien a la escasa mano de obra disponible.
Junto a la ganadería también creció la industria saladeril y la del cuero. A principios del siglo XIX se habían introducido en el país los primeros Hereford y Shorthorn, los primeros merinos y los primeros caballos frisones (para tiro pesado).
El Litoral protagonizó una importante mejora en sus economías. La recuperación fue evidente en Entre Ríos, donde se expandieron de manera notable la ganadería vacuna y la ganadería ovina, y la industria saladeril sobre el río Uruguay. Su gobernador, justo José de Urquiza, era, además, uno de los principales y más eficientes empresarios del rubro.
Las exportaciones de cueros por el puerto de Buenos Aires ocuparon el primer lugar entre las exportaciones totales del Litoral. La ganadería entrerriana y correntina salía al exterior mediante las vinculaciones del Litoral con los puertos de Río Grande do Sul y Montevideo, puntos comerciales que escapaban al control porteño y que habían generado gran prosperidad para la región durante el boqueo anglo-francés.
Después de 1840 se notó cierta mejora en las economías del interior, pero las provincias se desenvolvieron, por lo general, en un marco de escasez de recursos y de penuria financiera. En estas provincias, la orientación ganadera no fue tan importante como en el Litoral, sino que la economía se adecuó a las condiciones del mercado y a las fluctuaciones de precios favorables en Buenos Aires.
En Tucumán y Córdoba se produjo una mayor diversificación económica, se incorporaron nuevos rubros para la exportación y se ampliaron sus funciones de intermediarias en el comercio interregional.
Córdoba orientó la mayor cantidad de productos a las exportaciones. Envió cueros vacunos, ovinos y caprinos, lana y productos agrícolas (trigo y harinas). A través de Buenos Aires, Córdoba importaba productos de ultramar y del litoral.
Tucumán exportó ganado y otros bienes a Chile, a cambio de metálico. Suelas y cueros, tabaco, cigarros, madera, quesos, azúcar y aguardientes partían hacia Buenos Aires, a cambio artículos ultramarinos y regionales.
En 1844, Ricardo Newton tendió las primeras alambradas para separar sus potreros. En 1849, Guillermo White introdujo el primer toro de raza (Tarquino), que destinó a su establecimiento La Campana, en Cañuelas.


A pesar de los adelantos en materia de ganadería, la industria del saladero (que había logrado el máximo de expansión durante el primer cuarto de siglo), inició su decadencia, cuando se hizo efectiva la prohibición de Rosas de extraer metálico de Buenos Aires para las provincias por vía fluvial.

Las consecuencias fueron graves, sobre todo para el comercio saladeril sostenido con Entre Ríos y Corrientes.

Los altos jornales de los saladeros y derivados de la ganadería hizo que inmigrasen numerosos obreros (vascos franceses, sobre todo). Algunos se radicaban, pero era frecuente la inmigración temporaria. El cabotaje fluvial fue hecho, generalmente, por patrones genoveses que habitaban la boca del Riachuelo y dieron origen a este barrio.

Un año después de la derrota de Rosas en Caseros, hacia 1853, había en la Confederación 1.075 fábricas y 743 talleres, en comparación con 1830 se contaban en aquellos años 590 establecimientos en total, entre talleres y fabriles.

Desplazado Rosas los liberales no solamente declararon la libre navegación de los ríos interiores (que tanta sangre y sacrificio costó defender), sino que derogaron la Ley de Aduanas de Rosas.
Los gobiernos posteriores (Sarmiento y Mitre, entre otros), no solamente permitieron el ingreso de mercaderías extranjeras, sino que hasta perjudicaron y despreciaron las nacionales, y en la legislatura porteña llegó a escucharse el argumento que "...si no se sacan los aranceles a las telas inglesas, Buenos Aires se vería invadido de ponchos cordobeses”.
El mismo Sarmiento hablaba de la barbarie del interior, “.... donde no se encuentran levitas o sillas de montar inglesas”.

lunes, 16 de diciembre de 2024

The Beatles - Here, There and Everywhere



To lead a better life
I need my love to be here

Here, making each day of the year
Changing my life with the wave of her hand

Nobody can deny that there's something there
There, running my hands through her hair

Both of us thinking how good it can be
Someone is speaking, but she doesn't know he's there
I want her everywhere

And if she's beside me, I know I need never care
But to love her is to need her everywhere
Knowing that love is to share

Each one believing that love never dies
Watching her eyes and hoping I'm always there
I want her everywhere

And if she's beside me, I know I need never care
But to love her is to need her everywhere
Knowing that love is to share

Each one believing that love never dies
Watching her eyes and hoping I'm always there

Will be there and everywhere
Here, there and everywhere


La canción 'Here, There And Everywhere' de The Beatles es una delicada oda al amor y a la presencia constante y reconfortante de la persona amada. Escrita principalmente por Paul McCartney, pero acreditada al dúo Lennon-McCartney, esta canción aparece en su álbum 'Revolver' de 1966. La letra refleja la profundidad de los sentimientos de un individuo hacia su pareja, expresando el deseo de que esta esté siempre cerca, no solo físicamente, sino también como una presencia espiritual y emocional.

La canción comienza con una declaración de intenciones: el protagonista anhela una vida mejor, la cual es posible únicamente con su amor presente. La repetición de la palabra 'here' (aquí) enfatiza la importancia de la cercanía física, mientras que 'there' (allí) y 'everywhere' (en todas partes) sugieren una conexión que trasciende lo tangible. La letra utiliza metáforas suaves, como 'cambiar mi vida con un movimiento de su mano', para ilustrar el poder transformador del amor. La canción también toca la idea de que el amor verdadero es inmortal y compartido, una creencia que ambos amantes sostienen.

Musicalmente, 'Here, There And Everywhere' es una muestra del talento de The Beatles para crear melodías armoniosas y emotivas. La suave armonía vocal y la instrumentación discreta complementan perfectamente la naturaleza íntima de la letra. La canción no solo refleja el estilo musical innovador de The Beatles en la época de 'Revolver', sino que también muestra su habilidad para explorar temas universales como el amor y la conexión humana de una manera poética y conmovedora.