sábado, 22 de marzo de 2025

Los planes de Juan Domingo



Uno de los principales objetivos de Perón era lograr la independencia económica de Argentina, algo para lo que tomó diferentes medidas. El Primer Plan Quinquenal planteaba la necesidad de unificar las medidas que afectaban la exportación e importación. Es decir, pasar del viejo modelo agroexportador a una economía de base industrial. Para eso, es necesario expandir el mercado interno incorporando en el consumo a los sectores populares.

La iniciativa había nacido de José Figueroa, secretario Legal y Técnico de la Presidencia, presentada un 30 de septiembre de ese año y los campos estaban bien marcados y divididos en tres: gobernar el Estado, la Defensa Nacional y la Economía; generó acciones para potenciar sectores como la industria, interna y externa, comercio, obra pública y nuevas fábricas para abastecer a las fuerzas armadas junto a la nacionalización de áreas del transporte y las petrolíferas.

Se produjo la transformación del área productiva, industrias y desarrollo de maquinaria liviana, sectores del agro y de la ganadería, junto a la construcción de edificios para la función estatal y de enseñanza media y superior.

La creación del Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio fue una inteligente fuente de financiamiento para llevar adelante las nuevas iniciativas y así se pasó a otra gran promesa de Perón: nacionalización de servicios públicos. La Empresa Nacional de Energía, Yacimientos Carboníferos Fiscales, Gas del Estado, se sumaron a los ferrocarriles, la telefonía, los seguros y los silos.


El aumento de mano de obra, producto de la inmigración interna, también permitió un crecimiento de mano de obra disponible que junto a la creación de las escuelas técnicas con egresados en artes y oficios, alimentaron el caudal de puestos de trabajo que las nuevas industrias ya requerían, desde el modelo de sustitución de importación durante la Segunda Guerra, y ese volumen de nuevos obreros y obreras llevaron el lema de justicia social a sus pares que lo replicaron y multiplicaron.

La construcción de vivienda social, hospitales y centros de albergue para niños y mayores en situación de riesgo también fueron parte de este Plan que sumó la creación de la Fundación Eva Perón a sus obras públicas con su imponente edificio que fuera, posteriormente, donado para ser la sede de la actual CGT.

La legislación laboral también permitió el acceso a nuevos bienes de consumo que desarrolló nuevas industrias como las del confort y la automotriz, beneficiada por las obras públicas en caminos y obras de infraestructura como puentes, entre otras.

La aspiración del Movimiento Justicialista fue desde sus albores la soberanía política, la independencia económica y la justicia social, y el Primer Plan Quinquenal las integra desde el primero y hasta su última línea. El crecimiento económico de esos primeros llevaron al Perón a ser reelecto en 1955 y a diseñar un Segundo Plan Quinquenal:




El plan se estructura en las siguientes secciones:

1. Acción social: organización del pueblo, trabajo, previsión, educación, cultura, investigaciones científicas y técnicas, salud pública, vivienda y turismo.

Acción económica: acción agraria, acción forestal, minería, combustibles, hidráulica, energía eléctrica, régimen de empresas e industria.

Comercio y finanzas: comercio exterior, comercio interno, política crediticia, política monetaria y política impositiva.

Servicios y trabajos públicos: transportes, vialidad, puertos, comunicaciones, obras y servicios públicos.

Planes militares y planes complementarios: racionalización administrativa, legislación general, inversiones del estado y planes militares.

1. Acción social: Organización del pueblo

El objetivo fundamental era la conformación de la unidad del pueblo argentino sobre las bases y principios de la constitución. A su vez establece una serie de objetivos generales:

- Libertad de organización: las organizaciones sociales, políticas y económicas serán respetadas por el estado. El estado auspiciará el desarrollo de organizaciones sindicales, económicas, políticas y sociales.

- Conducción del país: el gobierno es responsable de la conducción social, económica y política del país.

- Capital humano: las políticas habrán de tener como objetivo general lograr un alto nivel de vida material y espiritual para el capital humano que compone la comunidad.

- Familia: será objeto de preferente atención por el estado que habrá de protegerla.

- Función social de la mujer: el estado dará especial atención a la mujer a fin de posibilitar el desarrollo de sus aptitudes vocacionales y favorecer la participación activa de la mujer en la vida social, económica y política de la nación. 

- Dinámica de la población: el crecimiento migratorio será favorecido y encauzado hacia las zonas y actividad que más convengan al país. El estado promoverá el desarrollo de las regiones infrapobladas, en especial de la Patagonia.

- Protección del aborigen: la población indígena será protegida por el estado.


2. Acción económica:

Los objetivos de este capítulo del plan son:​

- Uso y propiedad de la tierra: la tierra tiene una función social y el estado promoverá el acceso a su propiedad a quienes la trabajan.

- Mecanización agrícola: el estado incrementará la mecanización. La industria nacional debe proveer todo los equipos que el agro necesite.

- Investigaciones agropecuarias: con el fin de solucionar problemas regionales de la producción agropecuaria.

- Comercio exterior: quedó a cargo del Estado las tareas de venta de los saldos exportables de la producción nacional y de compra de los combustibles, materias primas y bienes de capital que requiriera el desarrollo agropecuario, industrial y minero del país. El Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (I.A.P.I.) compraba las cosechas a un precio mayor que el internacional y subsidiaba al campo además de comprarle sus productos para exportarlos.

 

3. Empresas e industria 


Los objetivos eran: 

- Fomento industrial: el estado dispondrá recursos para el desarrollo de la industria y estimulara la inversión privada.

- Zonificación y descentralización: teniendo en cuenta el interés de la nación, el fomento de economías nacionales y la defensa nacional

- Racionalización: para lograr una producción de alta calidad y bajo costo

- Industrias del estado: el estado implementará industrias cuando sun incumbencia exceda las posibilidades de la industria privada o carezcan de interés, o en caso de tratarse de industrias esenciales para la nación.

Las ramas industriales privilegiadas en esta segunda etapa del proceso de sustitución de importaciones, del segundo plan quinquenal fueron la automotriz, la petrolera y petroquímica, la química, la metalúrgica y la de maquinarias eléctricas y no eléctricas, orientadas a ser industrias de base para el país. Las inversiones se orientaron hacia el aprovechamiento de las posibilidades que ofrecía un mercado interno protegido.El sector agropecuario se modernizó: a partir del desarrollo de la industria siderúrgica y petroquímica, se impulsó la tecnificación y la provisión de fertilizantes, plaguicidas y maquinarias, de forma que se hizo incrementar la producción y productividad agropecuaria.​

4. Comercio y finanzas

- Comercio exterior: Como vimos recién, el plan estipulaba que el comercio exterior fuera conducido por el estado y ejecutado por organizaciones económicas y sociales y por empresas privadas. Se buscaba propiciar el ingreso de divisas mediante el aumento de las exportaciones. 
El Estado debía encarar las tratativas con las naciones latinoamericanas teniendo en cuenta la necesidad de complementación entre las economías nacionales y de defensa conjunta de sus intereses. Asimismo, en el conjunto de relaciones comerciales con países de la misma región y de otras y ante los organismos económicos internacionales, el Estado debía defender los siguientes principios: las relaciones económicas internacionales sólo podían realizarse plenamente entre naciones libres; el comercio internacional debía contribuir a la independencia económica dentro del marco de la cooperación. El desarrollo de los países económicamente menos evolucionados debía lograrse mediante la industrialización progresiva, en términos de intercambio equitativos y condiciones de menor vulnerabilidad externa; el comercio internacional debía realizarse mediante la aceptación generalizada de la paridad entre precios de artículos manufacturas y materias primas; la adopción de una política anticíclica universal y permanente preservaría a las naciones menos desarrolladas de las tendencias depresivas que podían generarse en las economías desarrolladas; debían condenarse las medidas discriminatorias que amenazaran la estabilidad, el desarrollo y la independencia económica de los países; se debía propender a que los fines, estructura y decisiones de las organizaciones económicas internacionales se adecuaran a los principios y objetivos fundamentales que planteaba el plan.

 - Comercio interior: El estado buscaba garantizar la defensa de los intereses de los consumidores a la vez que garantizar márgenes adecuados de utilidad a los productores. Se propiciarían las cooperativas y se reprimirían los monopolios.

 - Política crediticia: El estado se propone distribuir el crédito según la necesidad y la distribución geográfica. Un eje importante eran los créditos hipotecarios, para que los inquilinos de las ciudades pudieran acceder a su propia vivienda y los arrendatarios rurales se convirtieran en propietarios.

- Política monetaria: La política monetaria debía apuntar a mantener el valor de la moneda, mantener la producción y el consumo y la moderación de movimientos cíclicos.

- Política impositiva: La distribución de la carga fiscal debe realizarse sobre los criterios de equidad y proporcionalidad. Los cambios impositivos deben tener relación con la renta nacional, a fin de no desalentar la actividad económica. Se buscaba una racionalización administrativa, consistente en simplificar y unificar tributos, disminuir costos administrativos y evitar la evasión fiscal.

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Para concluir..: En la Argentina persisten dos modelos económicos de acumulación y de distribución de la riqueza, uno, basado en el trabajo y la producción nacional de matriz diversificada que impulsa la industrialización. Ese modelo denostado como “populista” rigió desde 1945 a 1974, pese a gobiernos de distintos signos y fue el sostén de una economía en crecimiento con mejoras en la distribución del ingreso, a la vez, determinante del modo de relaciones comerciales internacionales.

En cambio, la propuesta neoliberal, con todas sus variantes, no tuvo (ni tendrá, si es fiel a sus principios) un proyecto nacional, ya que los precios de los factores de la producción los determina el mercado, eufemismo que esconde la decisión de los grandes operadores nacionales e internacionales en un país que produce bienes y servicios, que tiene serios atrasos tecnológicos y déficit estructurales, y que no puede competir sin el apoyo y direccionamiento del Estado. Es así en la gran mayoría de su producción -salvo aquellas que gocen de tener la tierra más fértil del mundo, donde más toneladas se producen por hectáreas de soja o de determinados minerales, más algunos enclaves industriales como puede ser la producción de trépanos para perforar pozos, algunos segmentos de la industria automotriz o del laminado de acero o de aluminio-, pero aún así con la necesidad de contar con energía subsidiada para su realización.

La lógica imperante en el modelo pro mercado es la búsqueda y apropiación inmediata de la ganancia a como dé lugar, sin plantearse la situación de mediano y largo plazo, como si el mercado pudiera configurar el presente y ese presente el futuro. Se construye una sociedad a partir de la tasa de ganancia, que es la que permite en ese modelo comparar las inversiones, esto es, se invierte en aquello que genera más ganancia, de esa manera se puede optar por producir “caramelos en lugar de acero” y también si otras economías generan mayor tasa de beneficio, emigrar hacia ellas.

En ese marco, son diametralmente distintas las funciones de un Estado en una economía que en otra.  En la primera es imprescindible el rol planificador, orientador y regulador del Estado. Desde el punto de vista económico, para esa visión de la economía, la principal función del Estado es regular, establecer las “reglas de juego”, qué es lícito y qué es ilícito, qué es “blanco” y qué es “negro”.  En el modelo neoliberal, el Estado debe evitar intervenir y de hacerlo, que sea sólo en forma circunstancial ante ciertos “defectos” del mercado (que no son otra cosa que el ámbito donde se juntan oferentes y demandantes de un mismo bien o servicio), donde no se toman en cuenta las relaciones de fuerza dispares que puede haber  entre sus operadores.

El modelo neoliberal hace que el Estado ausente desorganice a la sociedad, la apropiación de lo que se produce y de los recursos comunes de la sociedad, porque el Estado es, además de las instituciones, una relación entre las personas, es una manera de vincularnos cotidianamente en torno a cosas que nos involucran a todos: la vialidad, la educación, el intercambio de productos, la sanidad, el respeto, los procedimientos lógicos y los procedimientos morales.

Pero estamos hablando de economía y de un país latinoamericano como el nuestro, donde sabemos -o deberíamos saber- que para nosotros va a imperar la lógica de mercado, en la que los capitales internacionales buscan cuñas donde reproducir rápida y fuertemente su acervo, sin interesarle la consistencia y sustentabilidad de los mismos. Su política va a ser extractivista (petróleo, gas, minerales) y aprovechar la ventaja comparativa de las tierras fértiles, a la par que se utiliza el endeudamiento para que la economía Argentina se subordine a esas políticas.

Pero el mayor endeudamiento hará que más temprano que tarde que recomience nuevamente la compra de divisas, a lo que el BCRA tiene como única defensa otra vuelta de suba de la tasa de interés, con lo que la situación se torna insostenible, lo cual, sumado al descontento popular, augurará nuevas y más profundas crisis que se irán repitiendo sistemáticamente mientras cae la producción y se incrementa el desempleo.

Porque, puesto que los hombres avanzan casi siempre por los caminos que otros han trazado y proceden en sus acciones imitando lo que otros han hecho, y puesto que es imposible mantener exactamente el mismo camino y alcanzar el mismo grado de virtud de aquellos a los que imitas, un hombre prudente debe tomar siempre los caminos que han seguido los grandes hombres e imitar a los que han sido más ilustres, para que, si sus capacidades no llegan a igualarlos, por lo menos se le parezcan un poco”- Maquiavelo, “El Príncipe”.

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