La iniciativa había nacido de José Figueroa, secretario
Legal y Técnico de la Presidencia, presentada un 30 de septiembre de ese año y
los campos estaban bien marcados y divididos en tres: gobernar el Estado, la
Defensa Nacional y la Economía; generó acciones para potenciar
sectores como la industria, interna y externa, comercio, obra pública y nuevas
fábricas para abastecer a las fuerzas armadas junto a la nacionalización de
áreas del transporte y las petrolíferas.
Se produjo la transformación del área productiva, industrias
y desarrollo de maquinaria liviana, sectores del agro y de la ganadería, junto
a la construcción de edificios para la función estatal y de enseñanza media y
superior.
La creación del Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio fue una inteligente fuente de financiamiento para llevar adelante las nuevas iniciativas y así se pasó a otra gran promesa de Perón: nacionalización de servicios públicos. La Empresa Nacional de Energía, Yacimientos Carboníferos Fiscales, Gas del Estado, se sumaron a los ferrocarriles, la telefonía, los seguros y los silos.
El aumento de mano de obra, producto de la inmigración
interna, también permitió un crecimiento de mano de obra disponible que junto a
la creación de las escuelas técnicas con egresados en artes y oficios,
alimentaron el caudal de puestos de trabajo que las nuevas industrias ya
requerían, desde el modelo de sustitución de importación durante la Segunda
Guerra, y ese volumen de nuevos obreros y obreras llevaron el lema de justicia
social a sus pares que lo replicaron y multiplicaron.
La construcción de vivienda social, hospitales y centros de albergue para niños y mayores en situación de riesgo también fueron parte de este Plan que sumó la creación de la Fundación Eva Perón a sus obras públicas con su imponente edificio que fuera, posteriormente, donado para ser la sede de la actual CGT.
La legislación laboral también permitió el acceso a nuevos
bienes de consumo que desarrolló nuevas industrias como las del confort y la
automotriz, beneficiada por las obras públicas en caminos y obras de
infraestructura como puentes, entre otras.
La aspiración del Movimiento Justicialista fue desde sus albores la soberanía política, la independencia económica y la justicia social, y el Primer Plan Quinquenal las integra desde el primero y hasta su última línea. El crecimiento económico de esos primeros llevaron al Perón a ser reelecto en 1955 y a diseñar un Segundo Plan Quinquenal:
El plan se estructura en las siguientes secciones:
1. Acción social: organización del pueblo, trabajo, previsión,
educación, cultura, investigaciones científicas y técnicas, salud pública,
vivienda y turismo.
Acción económica: acción agraria, acción forestal, minería,
combustibles, hidráulica, energía eléctrica, régimen de empresas e industria.
Comercio y finanzas: comercio exterior, comercio interno,
política crediticia, política monetaria y política impositiva.
Servicios y trabajos públicos: transportes, vialidad,
puertos, comunicaciones, obras y servicios públicos.
Planes militares y planes complementarios: racionalización
administrativa, legislación general, inversiones del estado y planes militares.
1. Acción social: Organización del pueblo
El objetivo fundamental era la conformación de la
unidad del pueblo argentino sobre las bases y principios de la constitución. A
su vez establece una serie de objetivos generales:
- Libertad de organización: las organizaciones sociales,
políticas y económicas serán respetadas por el estado. El estado auspiciará el
desarrollo de organizaciones sindicales, económicas, políticas y sociales.
- Conducción del país: el gobierno es responsable de la
conducción social, económica y política del país.
- Capital humano: las políticas habrán de tener como objetivo
general lograr un alto nivel de vida material y espiritual para el capital
humano que compone la comunidad.
- Familia: será objeto de preferente atención por el estado
que habrá de protegerla.
- Función social de la mujer: el estado dará especial atención
a la mujer a fin de posibilitar el desarrollo de sus aptitudes vocacionales
y favorecer la participación activa de la mujer en la vida social,
económica y política de la nación.
- Dinámica de la población: el crecimiento migratorio será
favorecido y encauzado hacia las zonas y actividad que más convengan al país.
El estado promoverá el desarrollo de las regiones infrapobladas, en especial de
la Patagonia.
- Protección del aborigen: la población indígena será
protegida por el estado.
2. Acción económica:
Los objetivos de este capítulo del plan son:
- Uso y propiedad de la tierra: la tierra tiene una función social y el estado promoverá el acceso a su propiedad a quienes la trabajan.
- Mecanización agrícola: el estado incrementará la
mecanización. La industria nacional debe proveer todo los equipos que el agro
necesite.
- Investigaciones agropecuarias: con el fin de solucionar
problemas regionales de la producción agropecuaria.
- Comercio exterior: quedó a cargo del Estado las tareas de venta de los saldos exportables de la producción nacional y de compra de los combustibles, materias primas y bienes de capital que requiriera el desarrollo agropecuario, industrial y minero del país. El Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (I.A.P.I.) compraba las cosechas a un precio mayor que el internacional y subsidiaba al campo además de comprarle sus productos para exportarlos.
3. Empresas e industria
Los objetivos eran:
- Fomento industrial: el estado dispondrá recursos para el desarrollo de la industria y estimulara la inversión privada.
- Zonificación y descentralización: teniendo en cuenta el
interés de la nación, el fomento de economías nacionales y la defensa nacional
- Racionalización: para lograr una producción de alta calidad
y bajo costo
- Industrias del estado: el estado implementará industrias
cuando sun incumbencia exceda las posibilidades de la industria privada o
carezcan de interés, o en caso de tratarse de industrias esenciales para la
nación.
Las ramas industriales privilegiadas en esta segunda etapa del proceso de sustitución de importaciones, del segundo plan quinquenal fueron la automotriz, la petrolera y petroquímica, la química, la metalúrgica y la de maquinarias eléctricas y no eléctricas, orientadas a ser industrias de base para el país. Las inversiones se orientaron hacia el aprovechamiento de las posibilidades que ofrecía un mercado interno protegido.El sector agropecuario se modernizó: a partir del desarrollo de la industria siderúrgica y petroquímica, se impulsó la tecnificación y la provisión de fertilizantes, plaguicidas y maquinarias, de forma que se hizo incrementar la producción y productividad agropecuaria.
4. Comercio y finanzas
- Comercio exterior: Como vimos recién, el plan estipulaba que el comercio exterior fuera conducido
por el estado y ejecutado por organizaciones económicas y sociales y por
empresas privadas. Se buscaba propiciar el ingreso de divisas mediante el
aumento de las exportaciones.
El Estado debía encarar las tratativas con las naciones
latinoamericanas teniendo en cuenta la necesidad de complementación entre las
economías nacionales y de defensa conjunta de sus intereses. Asimismo, en el
conjunto de relaciones comerciales con países de la misma región y de otras y
ante los organismos económicos internacionales, el Estado debía defender los
siguientes principios: las relaciones económicas internacionales sólo podían
realizarse plenamente entre naciones libres; el comercio internacional debía
contribuir a la independencia económica dentro del marco de la cooperación. El
desarrollo de los países económicamente menos evolucionados debía lograrse
mediante la industrialización progresiva, en términos de intercambio
equitativos y condiciones de menor vulnerabilidad externa; el comercio
internacional debía realizarse mediante la aceptación generalizada de la
paridad entre precios de artículos manufacturas y materias primas; la adopción
de una política anticíclica universal y permanente preservaría a las naciones
menos desarrolladas de las tendencias depresivas que podían generarse en las
economías desarrolladas; debían condenarse las medidas discriminatorias que
amenazaran la estabilidad, el desarrollo y la independencia económica de los
países; se debía propender a que los fines, estructura y decisiones de las
organizaciones económicas internacionales se adecuaran a los principios y
objetivos fundamentales que planteaba el plan.
- Política monetaria: La política monetaria debía apuntar a mantener el valor de la moneda, mantener la producción y el consumo y la moderación de movimientos cíclicos.
- Política impositiva: La distribución de la carga fiscal debe realizarse sobre los criterios de equidad y proporcionalidad. Los cambios impositivos deben tener relación con la renta nacional, a fin de no desalentar la actividad económica. Se buscaba una racionalización administrativa, consistente en simplificar y unificar tributos, disminuir costos administrativos y evitar la evasión fiscal.
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Para concluir..: En la Argentina persisten dos modelos económicos de acumulación y de distribución de la riqueza, uno, basado en el trabajo y la producción nacional de matriz diversificada que impulsa la industrialización. Ese modelo denostado como “populista” rigió desde 1945 a 1974, pese a gobiernos de distintos signos y fue el sostén de una economía en crecimiento con mejoras en la distribución del ingreso, a la vez, determinante del modo de relaciones comerciales internacionales.
En cambio, la propuesta neoliberal, con todas sus variantes,
no tuvo (ni tendrá, si es fiel a sus principios) un proyecto nacional, ya que los
precios de los factores de la producción los determina el mercado, eufemismo
que esconde la decisión de los grandes operadores nacionales e internacionales
en un país que produce bienes y servicios, que tiene serios atrasos
tecnológicos y déficit estructurales, y que no puede competir sin el apoyo y
direccionamiento del Estado. Es así en la gran mayoría de su producción -salvo
aquellas que gocen de tener la tierra más fértil del mundo, donde
más toneladas se producen por hectáreas de soja o de determinados minerales,
más algunos enclaves industriales como puede ser la producción de trépanos para
perforar pozos, algunos segmentos de la industria automotriz o del laminado de
acero o de aluminio-, pero aún así con la necesidad de contar con energía
subsidiada para su realización.
La lógica imperante en el modelo pro mercado es la búsqueda
y apropiación inmediata de la ganancia a como dé lugar, sin plantearse la
situación de mediano y largo plazo, como si el mercado pudiera configurar el
presente y ese presente el futuro. Se construye una sociedad a partir de la
tasa de ganancia, que es la que permite en ese modelo comparar las inversiones,
esto es, se invierte en aquello que genera más ganancia, de esa manera se puede
optar por producir “caramelos en lugar de acero” y también si otras economías
generan mayor tasa de beneficio, emigrar hacia ellas.
En ese marco, son diametralmente distintas las funciones de
un Estado en una economía que en otra. En la primera es imprescindible el
rol planificador, orientador y regulador del Estado. Desde el punto de vista
económico, para esa visión de la economía, la principal función del Estado es
regular, establecer las “reglas de juego”, qué es lícito y qué es ilícito, qué
es “blanco” y qué es “negro”. En el modelo neoliberal, el Estado debe
evitar intervenir y de hacerlo, que sea sólo en forma circunstancial ante
ciertos “defectos” del mercado (que no son otra cosa que el ámbito donde se
juntan oferentes y demandantes de un mismo bien o servicio), donde no se toman
en cuenta las relaciones de fuerza dispares que puede haber entre sus
operadores.
El modelo neoliberal hace que el Estado ausente desorganice
a la sociedad, la apropiación de lo que se produce y de los recursos comunes de
la sociedad, porque el Estado es, además de las instituciones, una relación
entre las personas, es una manera de vincularnos cotidianamente en torno a
cosas que nos involucran a todos: la vialidad, la educación, el intercambio de
productos, la sanidad, el respeto, los procedimientos lógicos y los
procedimientos morales.
Pero estamos hablando de economía y de un país
latinoamericano como el nuestro, donde sabemos -o deberíamos saber- que para
nosotros va a imperar la lógica de mercado, en la que los capitales
internacionales buscan cuñas donde reproducir rápida y fuertemente su acervo,
sin interesarle la consistencia y sustentabilidad de los mismos. Su política va
a ser extractivista (petróleo, gas, minerales) y aprovechar la ventaja
comparativa de las tierras fértiles, a la par que se utiliza el endeudamiento
para que la economía Argentina se subordine a esas políticas.
Pero el mayor endeudamiento hará que más temprano que tarde
que recomience nuevamente la compra de divisas, a lo que el BCRA tiene como
única defensa otra vuelta de suba de la tasa de interés, con lo que la
situación se torna insostenible, lo cual, sumado al descontento popular, augurará nuevas y más profundas crisis que se irán repitiendo sistemáticamente mientras
cae la producción y se incrementa el desempleo.
“Porque, puesto que los hombres avanzan casi siempre por los caminos que otros han trazado y proceden en sus acciones imitando lo que otros han hecho, y puesto que es imposible mantener exactamente el mismo camino y alcanzar el mismo grado de virtud de aquellos a los que imitas, un hombre prudente debe tomar siempre los caminos que han seguido los grandes hombres e imitar a los que han sido más ilustres, para que, si sus capacidades no llegan a igualarlos, por lo menos se le parezcan un poco”- Maquiavelo, “El Príncipe”.


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