martes, 25 de marzo de 2025

QUÉ ME VAN A HABLAR DE AMOR...!


                    


Hay algo que está claro: doscientos años de historia no nos han alcanzado hasta hoy para definirnos. Salvo que elijamos como definición la que dice que somos esencialmente contradictorios, nos sentimos de todas las maneras posibles. Somos honestos y deshonestos, alegres y tristes, solidarios y egoístas, trabajadores y chantas. En definitiva, argentinos hasta la médula.

Los argentinos nos referenciamos ante el mundo como seres pasionales, auténticos eufóricos nacionalistas. Pero de dónde viene todo ese ensalzamiento que llevamos como estandarte?


Sin duda estamos hechos de sangre tana. Los tanos son bastante así; calentones, expresivos, extrovertidos y territoriales. Esto se combina con un poco de sangre gallega. Los gallegos son hospitalarios, laburantes y bastante desconfiados. 

Y si a eso le sumamos el resultado de todo lo que tuvieron que pasar nuestros gauchos, los viejos, abuelos, bisabuelos, para defender estas tierras, el resultado es inevitable: somos protectores, más defensores de lo nuestro que de ninguna otra cosa. Somos enérgicos, cariñosos, laburantes, sanguíneos, pasionales y resilientes. Sobre todo resilientes. Porque si hay algo que sabemos hacer los argentinos es resurgir de entre las cenizas... 

Somos desconocidos entre nosotros y al mismo tiempo capaces de abrazarnos con el de al lado simplemente uniéndonos en un grito de gol. 

No nos hablen de lógica. La lógica implica razonamiento y mesura. Los argentinos somos hiperbólicos y desmesurados, vamos de un extremo a otro. Cuando discutimos no decimos: "no estoy de acuerdo", sino: "vos estás totalmente equivocado". 
 
Amamos tanto la contradicción que le decimos "bárbara" a una mujer linda; un erudito es un "bestia", cuando manifestamos cercanía decimos "boludo" cada dos palabras. Y si el afecto y confianza es mucho más grande, "sos un hijo de puta", entre sonrisas. Cuando alguien nos pide un favor no decimos simplemente "Si", sino "cómo no!!".. Somos el único pueblo del mundo que comienza sus frases con la palabra NO. Cuando alguien noss agradece, decimos: "NO, de nada" o "NO, por favor"... 
 
Los argentinos tenemos dos problemas para cada solución. Pero intuimos las soluciones a todo problema. Cualquier argentino dirá que sabe cómo se debe pagar la deuda externa, enderezar a los militares, aconsejar al resto de América latina, disminuir el hambre de Africa y enseñar economía en USA. 
 
Y es así.. nos gusta ser así. Los de afuera nos tildan de egocéntricos, pero a ellos les pregunto..: ustedes, se enorgullecen tanto de su país como nosotros? Cómo no vamos a sacar pecho si estamos cubiertos de gloria? 
 
Tenemos la valentía y el honor de San Martín y Belgrano, la pasión del Diego (que no hace falta ni apellidar, porque todos en el mundo sabemos quién es), la dedicación de Favaloro y Fangio. Nos representa Gardel, Piazzolla, Yupanqui y Charly García. La Negra Sosa, Ernesto Sábato y Cortázar. Somos hijos y nietos de madres y abuelas que se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria. Somos también padres de los pibes que fueron a Malvinas, ante el indulto y la obediencia de una ley. 
 
Mirá si no tendremos identidad... Mirá si no vamos a transpirar la camiseta en un Mundial de la misma forma que lo hacemos en la canchita del barrio... Mirá si no vamos a salir a las calles a festejar, así como también a reclamar, a defender nuestros derechos y a cambiar el rumbo de un país. No le tenemos miedo a nada. Ya nos castigaron, ya nos encerraron y nos torturaron, ya nos callaron. Ahora es tiempo de hablar, o mejor dicho, de no quedarse callado.
 
Yo no sé si está bien o mal.. pero somos esto, viejo. Cantamos, gritamos, nos abrazamos, lloramos de alegría y de tristeza, nos volvemos locos ante la injusticia, alentamos a morir, bancamos de inicio a fin, sin importar si se gana o se pierde. Somos el mate y el asado, somos el fútbol y la defensa. Somos la garra y la franqueza. Somos la cara de la pobreza y también de la riqueza. 

 

Como decía el gran Julio Sosa: "¡No, no me expliquen el amor! Que aunque tenga que aprender ¡Nadie sabe más que yo!"


 

 

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